ir arriba Con Una Cerveza... El Blog del PerroChelero: Cuentos de Cantina (49)

Ya vieron? Estamos estrenando Banner.
Todo el copyright es del buen Lalo.
Por lo pronto yo les dejo el segundo de los cuentos compartidos, está un poco largo pero creo que nos quedo mejor que el anterior.
Espero lo disfruten como nosotros lo disfrutamos al escribirlo.
Saludos Jóvenes Ilustres.



Parte I Luzy

Ella caminaba sola en la oscuridad, con paso firme, los autos pasaban a su lado, en la calle, impasibles, ruidosos, molestos. Finalmente llego a su casa, cerró la puerta y fue a ducharse rápidamente. ¿Qué sentido tiene la vida? , estoy a punto de morir y nada me resulta interesante, ya ni siquiera estoy asustada. Recordaba cómo había descubierto su destino, cómo lentamente había alejado a familia y amigos para que no sufrieran y como al principio los extrañaba, pero ya no.
Después de la ducha era muy temprano para dormir y sintió la necesidad de salir a recorrer la ciudad, sabia como terminaría aquella caminata pero pensó que quizás esta vez sería diferente. Se puso unos pantalones negros de cuero, una camiseta entallada y una chaqueta, llevaba sus manos dentro de los bolsillos. Se dirigió a un bar, que predecible soy pensó. Como siempre salió de ahí con una par de copas y un tipo del brazo, se lo llevo a caminar por la ciudad.
Lo siguiente fue imaginable, los besos y algunas pocas caricias, en medio de la excitación y el frenesí el no observo cuando ella saco la navaja y la deslizó suavemente por su garganta, la sangre brotaba y al verla ella sintió que renacía, que al fin podía sentir nuevamente la vida, aunque fuera solo por un momento y luego se escurriera entre sus dedos. Pronto todo había terminado, era dueña de su destino otra vez. Le dio la espalda al cuerpo y empezó a caminar sola con paso firme.

Parte II Sp-Peter

Sintió que de nuevo tenia sobre sus manos su vida, podría quizá olvidarse incluso de su odiado empleo, de las rentas y las cuentas por pagar, al fin y al cabo, dentro de un tramo de tiempo corto ya no estaría sobre la faz de la Tierra.
Algo dentro de Ella había despertado al momento de sentir sobre sus manos aquel liquido rojo, caliente y viscoso. Quizá esta seria su venganza contra del mundo tan injusto en el que le había tocado vivir, y aquel hombre del cual solo sabia que le había hecho el amor tan ferozmente, era su primera víctima.
-Mas vale gota que dure a chorro que se acabe- Pensó mientras caminaba sin rumbo con un cigarrillo encendido en la mano.
Mas sin en cambio, debido a la situación en la que se encontraba, ¿Que caso tenia vivir a cuenta gotas cuando uno puede tomar en un instante todo lo que la vida puede ofrecer? Aun si eso era ilegal.
Miro hacia la banqueta de enfrente y una lujosa camioneta estaba estacionada, tenia el motor encendido mientras el dueño, algo ebrio, realizaba una llamada telefónica no muy lejos.
No lo pensó dos veces y fingiendo ser una transeúnte inocente se dirijio hacia aquel lugar, de un rápido movimiento abrió la puerta y se dispuso a manejar el vehículo.
El dueño se dio cuenta del hecho, dejo la llamada pendiente, de su cinturón extrajo un arma y comenzó a disparar hacia el vehículo en movimiento mientras soltaba un sin fin de ofensas hacia la sexy ladrona.
En la huida, Ella vislumbro como la gente corría ante el estruendo de los disparos y apenas con el rabillo del ojo alcanzo a ver como algunas personas fueron alcanzadas por las balas de aquel ebrio enloquecido.
Por un momento más, la mujer se sintió viva y ante la adrenalina que los hechos le provocaban acelero aun mas hasta que en una vuelta dio un violento giro. La camioneta derrapo y la parte trasera se estrello  haciendo caer un poste de teléfono.
Ella salio del vehículo para revisar a sus anchas lo que había hecho, ya no corría peligro del ebrio loco y en su mente comenzó a planear el siguiente movimiento hasta que un quejido le saco de sus pensamientos.
-Chabelo, aguanta carnal ahorita busco ayuda- Se escucho una voz juvenil.
Fue entonces cuando Ella miro a un chico de la calle, tratando de auxiliar a otro el cual tenia un pie atrapado y quizá fracturado debido a la caída del poste de teléfonos.

Parte III Nestor

Se realizaron varias llamadas, una de ellas fue para Carlos:
-Se robaron la camioneta del jefe, pantalones de cuero blusa entallada, la quieren viva!
Colgaron sin decirles más, supuso que estarían avisando a los demás, batallo un poco en levantarse, sintió a su lado a la amante en turno, quiso dejarla dormir pero sabía que estas salidas podrían durar días. La despertó y le dio los 300 pesos acordados, anoto su número y la dejo ir.
Fue con el administrador del hotel y le pago dos días más y una generosa propina para que nadie entrar hasta que regresara.
Se subió al Civic y en su radio puso la frecuencia de la policía, reportaban dos hechos, una balacera y un choque con heridos, el choque estaba cerca así que fue a ver que había sido.
Cuando llego reconoció la camioneta del jefe, la había escoltado demasiadas veces como para no reconocerla, en ese momento dio aviso por el radio:
-Encontré la camioneta, no le busquen hay azules con ella.-
Se mezclo entre los curiosos y preguntando por el niño herido le dijeron que había pasado:
Una borracha derribo el poste y había abandonado su camioneta y a la criatura herida, cuando se choco se bajo y como si nada camino rumbo a los bares del Centro, de seguro a seguir tomando la muy borracha.
Ya en el carro le marco a Alfredo un taxista que siempre tenía información de lo que pasaba en el centro nunca habían tenido alguna amistad, debido al miedo que le daba que algún día a Alfredo se le ocurriera hablar.
Desgraciadamente ese día no tenía información, ningún taxista de la zona centro había visto a la mujer que le describían.
Todavía con los efectos de la fiesta del día anterior decidió dejar la búsqueda y meterse al mismo bar de donde hace algunas horas había salido, le sorprendió ver a su amante de esa noche sentada en las piernas de otro, no le dieron celos, solo la vio la saludo de lejos y se fue a la mesa de siempre, el mesero llego como siempre saludándolo por su nombre, no necesito preguntar, ya sabía lo que el caballero tomaba, una de Buchanan y cualquier muchacha que estuviera sola.
                -Tenemos una nueva, acaba de entrar a trabajar.
Cuando llego la botella y la chica no pudo evitar la sonrisa al verla con unos pantalones negros de cuero, una camiseta entallada y una chaqueta.

Parte 4- Lalo

Lástima que este tan buena, pero el trabajo es el trabajo -Pensó Carlos mientras la veía acercarse a la barra.
Cuando ella llego, él se levantó para jalar el banco donde ella habría de sentarse, su madre lo había enseñado a ser un caballero y su abuelo le había dicho cientos de veces, que la única forma de no perderse, de no ganarse el infierno, era no faltándole el respeto a una mujer. Por eso Carlos no le entraba a los jales donde hubiera mujeres involucradas, razón por la cual sus compañeros lo llamaban entre bromas  “ Love Machine”. 
Eso lo hizo pensar que el ambiente donde estaba era podrido y sumamente pueril, pero le daba para comer, para vestir y para llenar una cama de hotel con una mujer diferente cada noche, pensó una vez más que no le gustaba estar en él, pero poco a poco había ido metiéndose más hasta hacerse de la confianza de los altos mandos.
Por eso tenía en la cabeza la idea de hablar con el “Chango” su jefe, sobre su ideal de salirse del círculo, comprar una casa pegada al monte y encontrar una mujer que no le preguntara sobre su pasado.
Te vas a quedar parado toda la noche, o me vas a invitar una copa - Dijo ella de pronto sacando a Carlos de sus pensamientos casi rosas.
Una disculpa, puedes pedir lo que quieras, pero te recomiendo no pidas cervezas, en este lugar  apestoso  hay 2 cosas que no puedes obtener: Una cerveza fría  y platicas decentes con el cantinero-Dijo  Carlos en tono amable.
Ella sonrió de manera sincera, como rara vez lo hacía con alguien, Pensó que el tipo a pesar de no ser apuesto, tenía algo que resultaba atractivo, quizás la tristeza en su mirada o quizás que no era un cerdo como tantos otros que solo llegan, fijan el precio, prenden el auto, se la tiran, gritan como si los mataran, se dan la vuelta y la dejan como si fuera una toalla vieja.
Lástima que sea tan agradable, pero todo sea por renacer. Pensó ella.
Dame un tequila solo, Le ordeno ella al cantinero, que volteo a verla con ganas de mandarla al demonio, pero sabiendo que si abría la boca para ofenderla, molestaría a Carlos y eso era mejor no experimentarlo en su propia carne.
Que quieres hacer esta noche conmigo, Dijo ella a Carlos, tu dime que y podemos acordarlo, solo tengo una regla, lo que vayamos a hacer lo hacemos donde yo te diga, eso de que me lleven a hoteles mugrosos, asientos traseros o lo peor , a la casa de sus padres no es nada agradable.
Sé que me vez como una de tantas, pero créeme que no soy como las otras, lo hago por necesidad personal, cuasi emocional, es más si un día pudiera confesarlo, dirían que es una razón casi poética,  todo en esta vida querido amigo, es poesía; 
Un niño  muere de hambre y alguien escribe de ello, una bala mata a inocentes y no falta quien lo describa de manera que te saca las lágrimas, es más tu y yo nos acostamos esta noche y alguien ya lo ha descrito tan bien que dice, que después de todo se trata  acostarse juntos, se trata de la carne, de los cuerpos desnudos.    
Pero basta ya de pláticas, dime que vamos a hacer.
Carlos no sabía que decir, era linda, estaba buena y tenía más de dos gramos de sesos debajo de ese cabello negro.
Como es que una mujer como tú, hermosa e inteligente termino en un lugar como este; La verdad no quiero investigarlo, pero algo que si puedo hacer es sacarte aunque sea un rato de él, que te parece si nos largamos de aquí, nos vamos a platicar debajo de un árbol  y nos olvidamos por un rato de toda la mierda que nos envuelve. Ya habrá tiempo para los negocios.
Claro que habrá tiempo para nuestras cosas, tu hacer las tuyas, y yo terminar con las mías. Dijo ella para sus adentros.
Y así salieron del bar dispuestos a cumplir .Uno por compromisos laborales, la otra por la búsqueda de eso que quería seguir sacando de las entrañas de otros.
Se enfilaron al norte de la ciudad, haciendo en el camino dos escalas; La primera en una tienda de esas de 24 horas y la segunda que sorprendió mucho a Sadie, fue una acción inesperada pero emotiva.
Estando en un semáforo en rojo, se acercó una mujer desesperada al auto, Carlos se orilló bajo tranquilamente el vidrio y sin preguntar que le pasaba, le extendió unos billetes, agarro su mano y le dijo: Que Dios la Bendiga, váyase a su casa y compre comida.
Sadie estuvo a punto de comentar algo, pero Carlos se adelantó.
Mi madre tuvo que hacer un día lo mismo, yo no alcance a ayudarla para que dejara de hacerlo, éramos muy chamacos y ella se negó a que trabajáramos, quiso darnos algo de escuela pero a veces o eran libretas o eran tacos, y terminamos igual que todos los del barrio.
Ella siempre anhelo vernos convertidos en hombres de bien, si me viera ahora no podría yo sostenerle la mirada, me he convertido en todo lo que ella no quería, por eso cuando veo a señoras que me la recuerdan no pregunto más y trato de comprarme un poco de redención, sé que es tonto, pero pues yo creo que en esta vida todo es equilibrio, por todo lo malo que he llevado acabo debo hacer algo igual de bueno, sino un día me va a cargar la chingada y las cuentas no serán parejas. ¿Dime tu hermosa, si para eso también existe algo de poesía?
Sadie no tenía palabras, si fueran en otro tiempo, si fueran otros, si fueran…. Si fueran… ella estaría enamorándose de él, y caminarían sin prisas ni preocupaciones, pero no era así, Sadie sabía que debía ver sus entrañas para re encontrarse, debía matarlo, debía tener de nuevo el líquido carmesí en sus manos y sentir un poco de calor, hasta ahora se daba cuenta que matar era como un alimento, ¿Había encontrado en ello la plenitud?
No lo sabía, lo que si sabía era que matarlo a él, sería más que complicado, no era un tipo normal, no era como los otros, tendría que decidir rápido, para no seguir confundiéndose.
Carlos mientras tanto pensaba lo mismo, como entregarla al grupo, después de haberla escuchado hablar, después de haber sentido algo dentro suyo, algo no sexual como con las amantes de cada noche, algo que sin querer le hizo pensar que ella podría ser la mujer que anhelaba, esa con la que pudiera tener hijos y sentarse en su casa pegada al monte, esa mujer con la que podría comprarse el cielo por completo, pero el sabía que si algo lo había mantenido en el trabajo era su fidelidad, debía entregarla si o si, y debía hacerlo pronto. Por eso tomo la decisión de cambiar de planes.
Viro bruscamente el auto enfilándose rumbo a la casa de seguridad, Sadie pregunto a donde iban pero él no respondió nada, saco su radio, y dijo en tono seco, nos vemos pronto.
El trayecto al lugar no tardo más de diez minutos, minutos que para el fueron eternos, estaba a punto de traicionar los consejos de su madre y su abuelo, pero no podía traicionar tampoco la mano que le deba de comer.
Jamás en todos los años que llevaba había sentido algo similar, quería frenar el auto, explicarle la situación y huir con ella, pero la red era grande y casi imposible de ocultársele, asi que se armó de valor y entro con el auto decidido a ponerle fin a todo de una vez.
Ya estando en el lugar Sadie pudo ver la camioneta que ella había chocado una horas antes y lo comprendió todo, se había metido con el tipo equivocado, ¿A caso Carlos la había visto desde el principio? ¿Para qué entonces todo ese juego posterior?
Ella volteo a ver a Carlos, y noto más tristeza en su mirada. Solo dime por favor que el encuentro si fue casual-Dijo ella sin dejar de verlo.
Fue casual y no-Dijo el- Me dijeron que habías enfilado hacia esos bares pero jamás pensé encontrarte, la verdad hace tres días no quería trabajar, hace tiempo que no quiero hacerlo, pero especialmente hoy, desearía no haberme levantado y tener que encontrarte. Perdóname por haberte traído, si fuéramos otros, si fuera otro tiempo serias la mujer de mis días, lástima que nos quede tan poco tiempo .
No tengo nada que perdonarte, -Dijo Sadie- Tu misión era clara y debías cumplirla, si tu madre te viera ahora, vería en ti a un hombre extraordinario que intenta ser mejor para no llenarse de la mierda que lo rodea.
Carlos sonrio y sin pensarlo dos veces le dio un beso tierno. Sadie lo sintió en los huesos, era el calor que buscaba en las entrañas de otros, no hubiera tenido que sentirlo en su sangre.
Ese es mi “Love Machin” –Dijo de pronto una voz interrumpiendo el beso. Cumpliendo con su labor pero dejando huella hasta en la más perra de las perras.
El que hablaba era el “chango” su jefe, que se acercó sonriente le dio la mano a carlos como en señal de agradecimiento y sin más volteo hacia sadie y le puso un puñetazo en el rostro.
Carlos sintió la ira recorriéndole el alma, no le gustaba ver como maltrataban a una mujer, y menos si el la había llevado hasta allí, pero solo apretó los puños y espero.
Cada golpe que tiene mi camioneta será un chingadazo hija de la chingada.-Grito el chango mientras la arrastraba del cabello hasta la camioneta.
Contaron 20 abolladuras graves, 20 golpes secos, 20 puños contenidos, 20 perdones a la madre de Carlos. El sabiendo que acababa de perder toda la redención pagada, ella sabiendo que su fin estaba cerca y el “chango” sintiendo una especie de adrenalina que lo hacia sentirse superior a cualquiera.
Sabes que ya te llevo la chingada verdad mija-Dijo el chango mientras sacaba una escuadra. Pídele a tu madrecita que venga a ayudarte, a ver si te enseña a no meterte en pedos.
Al escuchar eso Carlos pensó en su madre y en el equilibrio. El la había llevado hasta allí, el podía equilibrarlo todo, asi que sin pensarlo se acercó a su jefe y a Sadie y de un golpe seco desarmo al chango.
Me va a disculpar mi jefe, pero a ella no, me va a dejar llevármela y con ello acepta mi renuncia, siempre le he sido fiel pero usted sabe que nunca me gusto lo que hacía con las mujeres, , si no lo entiende dígamelo y vemos cómo hacerle pa que lo entienda.
Lo que siguió fue rápido y certero, en cuanto Carlos dijo la última palabra ya le habían puesto una bala en la pierna.
Así no mi “machine” le dijo el chango, Si me lo hubieras dicho antes, estarías en alguna carretera con ella buscando donde acomodarse, pero a chingadazos no, no entre nosotros, si te dejo vivo ahora, si la dejo viva a ella, que crees que pase, donde quedara el respeto que me deben todos estos cabrones.
Carlos y Sadie estaban ahora tirados juntos. Después de todo ella lo vería morir. Después de todo el había cumplido con llevarla hasta allí.
¿A poco existe poesía para lo que nos va a pasar? Le pregunto Carlos a Sadie.
Mientras una arma era descargada en el lugar.

7 Comentarios:

Ya lo leyeron?

Pss claro que ya lo leyeron y se quedaron sin palabras ante tan magistral relato :P

Ajá, ya lo empecé, que ya es ganancia, cuando termine comparto mi opinión. u__u

Quedo fregona :P la neta.

Y que? cuando la siguiente? segun me toca a mi empezar :D y ya hasa tengo el escrito ;)

Saludotes!!!

Tanks leon esperamos tus comentarios.
SP peter vamos mandando correo

Les quedó chido, déjenme participar alguna vez OGT's......Y si es una historia Porno o campirana, mucho mejor :P

Aqui no discriminamos si quieres participar solo manda un correo a donatien.f@gmail.com